Introducción
De acuerdo con el Director General de Salud Pública de los Estados
Unidos, “dejar de fumar representa el paso más importante que los
fumadores pueden dar para vivir más tiempo y mejorar la calidad de sus
vidas".
Dejar de fumar no es fácil, pero usted puede lograrlo. Para que haya la
mejor probabilidad de abandonar el hábito con éxito, usted necesita
saber las cosas que están en su contra, cuáles son sus opciones, y a
dónde acudir para solicitar ayuda. Usted encontrará esta información en
este artículo.
¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?
Mark Twain dijo: "Dejar
de fumar es fácil; yo lo he hecho mil veces". Quizá usted
lo ha intentado también. ¿Por qué dejar de fumar, y mantenerse sin
fumar, es tan difícil para tantas personas? La respuesta es: por la
nicotina.
La nicotina
La nicotina es una droga que se encuentra de forma natural en el
tabaco. Es altamente adictiva, tanto como la heroína o la cocaína. Con
el paso del tiempo, una persona se vuelve adicto física y
emocionalmente, o dependiente, de la nicotina. En algunos estudios se
ha demostrado que los fumadores tienen que lidiar tanto con la
dependencia física como la psicológica para dejar el hábito y
mantenerse sin fumar.
A dónde va la nicotina y
por cuanto tiempo permanece
Cuando usted inhala el humo, la nicotina penetra profundamente en sus
pulmones, de donde pasa rápidamente al torrente sanguíneo, y es
transportada a todo su cuerpo. La nicotina afecta muchas partes del
cuerpo, incluyendo el corazón y los vasos sanguíneos, el sistema
hormonal, el metabolismo del cuerpo y el cerebro. La nicotina se puede
detectar en la leche materna y hasta en las secreciones mucoides del
cuello uterino de las fumadoras. Durante el embarazo, la nicotina
atraviesa libremente la placenta y se ha detectado en el líquido
amniótico y en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos.
Cómo los fumadores se
hacen adictos a la nicotina
La nicotina produce una sensación placentera que hace que la persona
quiera fumar más. También produce un efecto depresivo al interferir con
el flujo de información entre las células nerviosas. A medida que el
sistema nervioso se adapta a la nicotina, los fumadores tienden a
aumentar el número de cigarrillos que fuman y, por lo tanto, aumenta la
cantidad de nicotina en la sangre. Después de un tiempo, el fumador
desarrolla una tolerancia a la droga, lo que conduce a un aumento en el
consumo de cigarrillos. Con el tiempo, el fumador alcanza cierto nivel
de nicotina y entonces fuma para mantener ese nivel. De hecho, al
inhalarse el humo del cigarrillo, la nicotina llega más rápido al
cerebro que los fármacos que se administran de forma intravenosa.
Abstinencia de la nicotina
Cuando los fumadores tratan de disminuir la cantidad de cigarrillos o
dejar de fumar, la ausencia de nicotina origina síntomas de
abstinencia, tanto físicos como mentales. Físicamente, el cuerpo
reacciona a la ausencia de la nicotina. Mentalmente, el fumador se
enfrenta a tener que dejar el hábito, lo cual requiere de un cambio
importante en el comportamiento. Ambas dimensiones deben atenderse para
que sea efectivo el intento de dejar de fumar.
Varios factores diferentes pueden afectar cuánto tiempo le toma al
cuerpo remover la nicotina y sus derivados. En general, la nicotina o
sus derivados, tal como cotinina, están presentes en el cuerpo de un
fumador habitual durante 3 ó 4 días después de dejar de
fumar.
Si la persona ha fumado habitualmente durante unas semanas o más, y
repentinamente deja de usar el tabaco o reduce significativamente la
cantidad de cigarrillos, se le presentarán síntomas de abstinencia, por
lo general, a las pocas horas de haberse fumado el último
cigarrillo. Estos síntomas alcanzan su mayor intensidad
aproximadamente de 2 a 3 días más tarde y pueden durar desde unos días
hasta varias semanas.
Los síntomas de abstinencia pueden incluir cualquiera de los
siguientes:
- Mareos (pueden durar de uno a dos días después de dejar de
fumar).
- Depresión.
- Sentir frustración, impaciente e ira.
- ansiedad
- Irritabilidad.
- Trastornos del sueño, incluyendo dificultades para dormir,
para mantener el sueño y soñar cosas desagradables o hasta pesadillas.
- Dificultades para concentrarse.
- Inquietud.
- Dolores de cabeza.
- Cansancio.
- Aumento del apetito.
Estos síntomas hacen que la persona empiece a fumar de nuevo una
cantidad de cigarrillos suficiente como para elevar los niveles de
nicotina en la sangre al que se encontraba anteriormente, cuando aún no
tenía los síntomas.
En la sección "Pasos para dejar de fumar" se ofrece información sobre
cómo superar los síntomas de abstinencia.
También fumar hace que su cuerpo elimine ciertos medicamentos con más
rapidez de lo usual. Cuando usted dejar de fumar, cambia la manera que
su cuerpo procesa estos medicamentos. Pregúntele a su médico si
cualquier medicamento que usted toma regularmente necesita ser revisado
o cambiado después de dejar el hábito.
¿Por qué debo dejar de fumar?
Su salud
Los motivos de salud por lo general son las primeros en la lista de
razones que las personas dan para abandonar el hábito de fumar. Ésta es
una inquietud muy genuina. Aproximadamente la mitad de todos los
fumadores que continúan fumando terminan muriendo de enfermedades
relacionadas con el hábito de fumar.
Cáncer
Casi todos sabemos que fumar puede causar cáncer del pulmón; sin
embargo, pocas personas se dan cuenta de que también es un factor de
riesgo para muchos otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de la
boca, la laringe, la garganta (faringe), el esófago, la vejiga, el
riñón, el páncreas, el hígado, el cuello uterino, el estómago, el colon
y recto, así como algunas leucemias.
Enfermedades pulmonares
Desde 2004, la pulmonía ha sido incluida en la lista de enfermedades
causadas por el hábito de fumar. Fumar también aumenta el riesgo de
padecer enfermedades del pulmón, tales como enfisema y bronquitis
crónica. Estas enfermedades se agrupan bajo el término COPD (enfermedad
pulmonar obstructiva crónica). COPD causa enfermedades crónicas,
incapacidad y con el tiempo empeora – algunas veces resulta fatal. El
enfisema y la bronquitis crónica se pueden presentar en personas tan
jóvenes como de 40 años, aunque se diagnostica con más frecuencia más
tarde en la vida, cuando los síntomas son más graves. Las personas que
fuman por mucho tiempo tienen el mayor riesgo de COPD grave.
Ataques al corazón,
derrames cerebrales y enfermedades de vasos sanguíneos
Los fumadores tienen el doble de probabilidades de morir a causa de
ataques cardiacos, en comparación con los no fumadores. Además, fumar
representa un factor de riesgo importante de contraer la enfermedad
vascular periférica, un estrechamiento de los vasos sanguíneos que
llevan sangre a los músculos de las piernas y de los brazos. Fumar
también afecta las paredes de los vasos que llevan sangre al cerebro
(arterias de la carótida), lo que puede causar derrames cerebrales. Los
hombres que fuman tienen una probabilidad mayor de disfunción eréctil
(impotencia) debido a la enfermedad de vasos sanguíneos.
Ceguera y otros problemas
Fumar también causa arrugas prematuras de la piel, mal aliento, olor
desagradable en la ropa y el cabello, hace que las uñas se tornen
amarillentas y aumenta el riesgo de degeneración macular, una de las
causas más comunes de ceguera en la vejez.
Riesgos especiales para
las mujeres y los bebés
Las mujeres tienen algunos riesgos únicos asociados con el hábito de
fumar. Las mujeres mayores de 35 años de edad que fuman y usan píldoras
para evitar el embarazo (pastillas anticonceptivas) tienen un riesgo
mayor de padecer ataques cardíacos, derrames cerebrales y coágulos de
sangre en las piernas. Además, estas mujeres son propensas a tener un
aborto natural o dar a luz a un bebé de bajo peso. Los bebés
de bajo peso tienen una probabilidad mayor de morir o de tener
problemas físicos y de aprendizaje.
Años de vida perdidos
debido al hábito de fumar
Según los datos recopilados a finales de la década de los años noventa,
los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus
siglas en inglés) de los Estados Unidos, calcularon que los hombres que
fuman perdieron un promedio de 13.2 años de vida, mientras que las
mujeres que fuman perdieron 14.5 años de vida debido al hábito. Además,
debido a las enfermedades que el fumar puede causar, este hábito puede
robarle su calidad de vida mucho antes de que usted muera. Las
enfermedades relacionadas con el fumar pueden limitar sus actividades,
ya que puede ser más difícil respirar, desplazarse, trabajar o jugar.
¿Por qué es importante
dejar de fumar?
Sin importar los años que tenga o el tiempo que haya fumando, el dejar
de fumar le ayudará a vivir más tiempo. La gente que deja de fumar
antes de los 50 años, reduce a la mitad su riesgo de morir en los
próximos quince años en comparación con aquellas personas que continúan
fumando. Los ex fumadores disfrutan una mejor calidad de vida con menos
enfermedades relacionadas con resfriados y los virus de la gripe,
reportan tener una mejor salud, así como una reducción de las tasas de
bronquitis y pulmonía.
La Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos ha
reportado durante décadas los riesgos a la salud asociados con el
hábito de fumar. Además, en 1990 la Dirección General de Salud concluyó
lo siguiente:
- Dejar de fumar ofrece beneficios importantes e inmediatos
para la salud de hombres y mujeres de todas las edades. Estos
beneficios se aplican tanto a las personas que pudieran o no estar
padeciendo enfermedades relacionadas con este hábito.
- Los ex fumadores viven más tiempo que las personas que
continúan en el hábito.
- Abandonar el hábito reduce el riesgo de padecer cáncer del
pulmón, ataques al corazón, derrame cerebral y enfermedades crónicas
del pulmón.
- Las mujeres que dejan de fumar antes de quedar embarazadas,
o durante los primeros tres a cuatro meses de embarazo, reducen el
riesgo de tener un bebé de bajo peso al mismo nivel de las mujeres que
nunca han fumado.
- Los beneficios a la salud superan por mucho cualquier
riesgo de un pequeño aumento de peso (5 kilos o 10 libras) o cualquier
problema psicológico o emocional que pudiera ocurrir después de dejar
de fumar.
Cuando se abandona el hábito: ¿cuáles son
los
beneficios conforme pasa el tiempo?
20 minutos después de
abandonar el hábito: su frecuencia cardiaca, así como su
presión arterial, baja.
12 horas después de
abandonar el hábito: el nivel de monóxido de carbono en la
sangre se reduce hasta el valor normal.
De 2 semanas a 3 meses
después de abandonar el hábito: su circulación mejora y su
función pulmonar aumenta.
De 1 a 9 meses después de
abandonar el hábito: disminuyen la tos, la congestión
nasal, el cansancio y la dificultad para respirar; los cilios
(estructuras parecidas a vellos pequeños que eliminan el moco de los
pulmones) recuperan su función normal en los pulmones, lo que aumenta
su capacidad para controlar las mucosidades, limpiar los pulmones y
reducir el riesgo de las infecciones.
1 año después de
abandonar el hábito: el riesgo excesivo de presentar una
insuficiencia coronaria se reduce a la mitad del que tienen los
fumadores.
5 años después de
abandonar el hábito: de 5 a 15 años después de haber
dejado el cigarrillo, el riesgo de sufrir un derrame cerebral se reduce
al nivel de una persona que no fuma.
10 años después de
abandonar el hábito: el índice de mortalidad debido al
cáncer del pulmón se reduce a casi la mitad del que afronta una persona
que fuma. Disminuye el riesgo de contraer cáncer de la boca, la
garganta, el esófago, la vejiga, el cuello uterino y el páncreas.
15 años después de
abandonar el hábito: el riesgo de padecer de insuficiencia
coronaria es el mismo que el de una persona que no fuma.
Recompensas visibles e inmediatas al
dejar de fumar
Dejar de fumar ofrece algunos beneficios que usted notará
inmediatamente y algunos que se desarrollarán con el paso del tiempo.
Estas recompensas pueden mejorar bastante su vida diaria:
- Mejor aliento.
- Dientes más blancos.
- El olor desagradable en la ropa y el cabello desaparece.
- El color amarillento de los dedos y las uñas desaparece.
- Puede saborear mejor los alimentos.
- Su sentido del olfato se normaliza.
- Las actividades que usualmente realiza no le dejarán sin
aire (por ejemplo, subir escaleras, quehacer doméstico, etc.).
Costo
La posibilidad de tener una mejor salud es una razón valiosa para dejar
de fumar, pero también existen otras razones.
Fumar es un hábito costoso. No es difícil descubrir cuánto dinero usted
gasta en fumar: multiplique la cantidad de dinero que usted gasta cada
día en tabaco por 365 (días del año). La cantidad pudiera sorprenderle.
Ahora multiplique eso por el número de años que usted ha estado usando
tabaco y esa cantidad probablemente le dejará atónito.
Multiplique el costo anual por 10 (los próximos 10 años) y pregúntese
así mismo qué otra cosa usted podría hacer con esa cantidad de dinero.
Y esto no incluye otros posibles gastos, como el costo más alto de los
seguros de vida y salud, así como los costos médicos potenciales debido
a problemas relacionados al tabaco.
Aceptación social
Actualmente, fumar es socialmente menos aceptable que en el pasado.
Casi todos los lugares de trabajo tienen algún tipo de reglas, y
algunos empleadores o compañías incluso prefieren contratar a personas
que no fumen. Algunos estudios han demostrado que a las compañías les
cuesta más emplear fumadores porque se ausentan más por enfermedad. Los
empleados que se enferman más frecuentemente que los demás aumentan la
necesidad del empleador de conseguir trabajadores a corto plazo que le
sustituyan, lo que resulta costoso. Estos empleados ocasionan que
aumenten los costos de los seguros tanto para otros empleados como para
el empleador, quien a menudo paga parte de las primas de los seguros de
los empleados. Además, los fumadores también pueden aumentar los costos
de mantenimiento asociados con preservar los olores, pues los residuos
del humo del cigarrillo se pegan a las alfombras, cortinas y otras
telas.
Los arrendadores pueden optar por no alquilarles viviendas a los
fumadores, puesto que los costos de mantenimiento y de los seguros
pueden aumentar cuando hay fumadores ocupando los
edificios.
Sus amigos pueden pedirle que no fume en sus casas o automóviles. En la
mayoría de los edificios públicos, en los conciertos, e incluso en los
eventos deportivos, no se permite fumar. Actualmente, siguen en aumento
las comunidades que restringen fumar en lugares públicos, incluyendo
restaurantes y bares. Ya sea que nos resulte conveniente o
inconveniente, encontrar un lugar para fumar puede ser muy complicado.
Los fumadores también pueden encontrarse con que sus posibilidades de
salir o involucrarse románticamente con otra persona, incluyendo el
matrimonio, se limitan en gran medida a otros fumadores, quienes
comprenden sólo aproximadamente 21% de la población adulta.
La salud de los demás
Fumar no sólo le hace daño a su salud, sino también afecta la salud de
las personas que están a su alrededor. La exposición al humo de segunda
mano (también conocido como humo de tabaco ambiental o inhalación
pasiva) incluye el humo que se exhala, así como el que generan los
cigarrillos cuando se están quemando.
Los estudios han demostrado que el humo de segunda mano causa miles de
muertes cada año debido a cáncer del pulmón y enfermedades cardíacas en
las personas saludables que no fuman.
Si una madre fuma, existe un riesgo mayor de que su bebé padezca de
asma durante la niñez, especialmente si ella fumó mientras estaba
embarazada. Además, el humo de segunda mano está asociado al síndrome
de muerte infantil súbita (SIDS, por sus siglas en inglés) y al
nacimiento de bebés con bajo peso. Los bebés y los niños criados en un
hogar donde se fuma padecen de más infecciones del oído, resfriados,
bronquitis y otros problemas pulmonares y respiratorios, en comparación
con los niños de familias en las que no hay fumadores. El humo de
segunda mano puede causar también irritación en los ojos, dolores de
cabeza, náuseas y mareos.
Poniendo el ejemplo
Si tiene hijos, usted probablemente querrá darles un buen ejemplo.
Cuando se les pregunta, casi todos los fumadores expresan que no
quieren que sus hijos fumen. Sin embargo, los niños cuyos padres fuman
tienen más probabilidades de comenzar a fumar. Si deja de fumar ahora
mismo, puede convertirse en un buen modelo para ellos.
Ayuda disponible
Debido a la amplia gama de servicios de orientación, los materiales de
auto-ayuda y las medicinas disponibles en la actualidad, los fumadores
cuentan con más recursos que nunca para ayudarles a abandonar el hábito
por siempre.
Recuerde que la adicción al tabaco tiene un componente psicológico y un
componente físico. Para la mayoría de las personas, la mejor manera de
dejar de fumar será una combinación de medicina, un método para cambiar
los hábitos personales y apoyo emocional. Las secciones siguientes
describen estos recursos y cómo pudieran serle útiles.
Ayuda con la adicción psicológica
Algunas personas pueden dejar de fumar por su propia cuenta, sin la
ayuda de otras personas o el uso de medicamentos. Sin embargo, para la
mayoría de los fumadores, puede ser difícil romper con las ataduras
sociales y emocionales que conlleva dejar de fumar mientras pasan por
los síntomas de abstinencia al mismo tiempo. Afortunadamente, se puede
contar con muchas fuentes de apoyo, tanto de manera formal como
informal.
Líneas telefónicas para ayudar a dejar de
fumar
La mayoría de los estados cuentan con algún tipo de programa gratuito
de ayuda vía telefónica que pone a los fumadores en contacto con
asesores capacitados, como el programa de la Sociedad Americana del
Cáncer para dejar de fumar. Estos especialistas ayudan a planificar un
método para dejar de fumar que se ajuste a los patrones únicos del
hábito que tiene el fumador. Las personas que obtienen orientación a
través del teléfono dejan el hábito a un ritmo doblemente mayor al de
aquéllos que no obtienen este tipo de ayuda. Con la dirección del
consejero, las personas que dejan de fumar pueden evitar errores
comunes que pueden auto sabotear los esfuerzos de dejar el hábito.
Además, la orientación por teléfono es más conveniente para muchas
personas. No requiere transportación o guarderías, y está disponible
por las noches y los fines de semana. Los consejeros pueden sugerirle
una combinación de métodos que incluya medicinas para dejar de fumar,
clases locales, folletos de auto ayuda o una red de amigos y
familiares.
Los fumadores pueden llamar a la Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 para conseguir un programa en su región que les ayude a
dejar de fumar.
Apoyo de la familia, los amigos y los
programas para
dejar de fumar
Muchos ex fumadores afirman que una red de apoyo por parte de la
familia y los amigos fue muy importante durante el tiempo que estaban
dejando de fumar. Las otras personas que también pueden ofrecer apoyo y
motivación son los compañeros de trabajo, su médico familiar y los
miembros de los grupos de apoyo para las personas que quieren dejar de
fumar. Infórmese con su empleador, compañía de seguro médico o el
hospital de su región para encontrar grupos de apoyo, o llame a la
Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345.
¿Qué debe esperar de los grupos o clases
para dejar de
fumar?
Los programas para dejar de fumar están diseñados para ayudar a los
fumadores a reconocer y sobrellevar los problemas que surgen durante el
tiempo en que tratan de abandonar el hábito. Los estudios han
demostrado que los mejores programas incluyen orientación individual o
en grupo. Existe una relación estrecha entre la intensidad de la
orientación y la tasa de éxito. En general, mientras más intenso sea el
programa, mayores serán las probabilidades de éxito.
Por ejemplo, la intensidad del programa puede aumentarse ofreciendo más
sesiones o prolongando la duración de éstas, o bien aumentando el
número de semanas en las que se proporcionan sesiones. Por lo tanto,
cuando usted vaya a considerar un programa para dejar de fumar, busque
uno que ofrezca lo siguiente:
- Duración de la sesión: por lo menos de 20 a 30 minutos por
sesión.
- Número de sesiones: un mínimo de cuatro a siete sesiones.
- Número de semanas: por lo menos dos semanas.
Asegúrese de que el líder del grupo haya recibido entrenamiento en cómo
dejar de fumar.
Algunas comunidades cuentan con un grupo de Nicotine Anonymous
que lleva a cabo reuniones de manera habitual. Este grupo aplica los
principios de Alcohólicos Anónimos (AA) a la adicción al cigarrillo.
Puede que esto incluya admitir que no tiene control sobre su adicción a
la nicotina, así como contar con un mentor con quién hablar cuando
sienta la tentación de fumar. Este servicio es gratuito.
A menudo, la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society),
la American Lung
Association y la oficina local del Departamento de Salud
coordinan sesiones educativas para dejar de fumar. Llame al
1-800-227-2345 para obtener más información.
Existen algunos programas con los que debe tener precaución. No todos
los programas son éticos, así que tenga cuidado con aquellos que hacen
lo siguiente:
- Prometen éxito fácil y al instante, sin ningún esfuerzo de
su parte.
- Usan inyecciones o pastillas, especialmente ingredientes
"secretos" (el tratamiento de reemplazo de nicotina se trata en otra
sección de este documento).
- Cobran un cargo muy alto (llame a la oficina local de
Better Business Bureau si tiene alguna duda).
- No están dispuestos a proveer referencias de personas que
hayan tomado las sesiones.
Ayuda con la adicción física:
terapia de reemplazo de nicotina y otras medicinas
Terapia de reemplazo de nicotina
Como se indicó anteriormente, la nicotina que contienen los cigarrillos
hace que surja una dependencia física, lo que puede causar síntomas
desagradables cuando una persona trata de abandonar el hábito. La
terapia de reemplazo de nicotina proporciona la nicotina, en forma de
gomas de mascar o chicles, parches, aerosol, inhaladores o pastillas de
nicotina para chupar (grageas o losanges de nicotina), sin los otros
químicos dañinos del tabaco. Esta terapia puede aliviar algunos de los
síntomas de tal forma que usted pueda concentrarse en los aspectos
psicológicos que causa abandonar el cigarrillo.
Cómo funciona la terapia
de reemplazo de nicotina
Los sustitutos de la nicotina tratan los síntomas de abstinencia
difíciles y los deseos de fumar, única razón por la cual del 70% al 90%
de los fumadores expresan que no pueden dejar el cigarrillo. Cuando se
usa un sustituto de nicotina, disminuyen los síntomas de abstinencia.
Aunque muchos fumadores pueden dejar de fumar sin usar la terapia de
reemplazo de nicotina, la mayoría de los que tratan de dejar el hábito
no lo puede hacer en el primer intento. De hecho, los fumadores por lo
general necesitan hacer muchos intentos (algunas veces tantos como 8 a
10) antes de que puedan dejar el hábito por siempre.
La falta de éxito está a menudo relacionada con la aparición de los
síntomas de abstinencia, y la mayoría de las personas que intentan
dejar el hábito comienza a fumar nuevamente dentro de los primeros tres
meses de haber dejado el hábito. Así que no se desanime si empieza a
fumar de nuevo. Simplemente trate de dejarlo nuevamente y haga que su
intento sea más exitoso al añadir otro método o técnica que le ayude a
cesar. Los fumadores que quieren dejar de fumar tienen mejores
posibilidades de lograrlo y mantenerse sin fumar cuando se reducen
estos síntomas con el uso de la terapia de reemplazo de nicotina junto
con una técnica de apoyo.
Métodos para obtener el
máximo resultado con el reemplazo de nicotina
Debido a que la terapia de reemplazo de nicotina trata únicamente la
adicción física, no se espera que se use como único método para ayudar
al fumador. Usted debe combinarlo con otros métodos que ayuden con los
componentes psicológicos (emocional y habitual), por ejemplo, un
programa para dejar de fumar. Los estudios han demostrado que, cuando
se combina el reemplazo de nicotina con apoyo psicológico para cambiar
el comportamiento, se pueden duplicar sus probabilidades de abandonar
el hábito.
La US Agency for
Healthcare Research and Quality (AHRQ) Clinical Practice Guideline on
Smoking Cessation recomendó en el año 2000 la terapia de
reemplazo de nicotina para todos los fumadores, excepto para las
embarazadas y las personas que padecen de enfermedades del corazón o
del sistema circulatorio. Sin embargo, datos recientes sugieren que el
reemplazo de nicotina (específicamente el parche de nicotina) puede
usarse con seguridad incluso por personas con enfermedades del corazón
o de los vasos sanguíneos (cardiovascular) bajo la supervisión del
doctor. Estos estudios han reportado que los beneficios de dejar de
fumar sobrepasan los riesgos de la terapia de reemplazo de nicotina en
pacientes con enfermedad cardiovascular. En todos los casos, los
beneficios de dejar de fumar deben superar los riesgos potenciales de
salud. Las fumadoras que estén embarazadas deben consultar a su doctor
antes de usar los tratamientos de reemplazo de nicotina de venta sin
receta.
El mejor tiempo para comenzar la terapia de reemplazo de nicotina es
cuando usted deja de fumar por primera vez. Muchos fumadores se
preguntan si es posible comenzar un programa de reemplazo de nicotina
mientras aún están fumando. Se está llevando a cabo algo de
investigación con fumadores que usan la terapia de reemplazo de
nicotina mientras fuman, pero los resultados aún son muy prematuros
para saber si esto es peligroso para la salud. Lo más importante es
asegurarse de que usted no está recibiendo una sobre dosis de nicotina,
lo que puede tener efectos en su corazón y en su circulación sanguínea.
Si usted desea tratar de fumar y usar la terapia de reemplazo de
nicotina mientras va disminuyendo el uso de cigarrillos, lo más seguro
es estar bajo el cuidado de un doctor.
No obstante, a menudo los fumadores intentan dejar de fumar primero por
sí mismos, y luego deciden probar la terapia de reemplazo de nicotina.
Este método no ofrece la probabilidad más alta de éxito, pero no deje
que eso le desanime. Hay todavía muchas opciones disponibles para dejar
el hábito y mantenerse sin fumar.
¿Cuándo puedo comenzar a
utilizar la terapia de reemplazo de nicotina?
Podrá empezar a usar los productos de reemplazo de nicotina tan pronto
haya dejado de fumar su último cigarrillo. No es necesario que espere
cierta cantidad de tiempo para colocarse un parche o para comenzar a
utilizar el método que haya escogido. Debe revisar doblemente esta
información con las instrucciones sobre el método que haya escogido
para el reemplazo de nicotina, pero en general no es necesario esperar
para comenzar a utilizar su producto de reemplazo de nicotina.
Algunos productos de
terapia de reemplazo de nicotina hacen sus recomendaciones en base a si
considera que fuma de leve, habitual o excesivamente. ¿Cómo se
determinan estas categorías?
No existe formalmente una clasificación de libro de texto ni de algún
grupo que defina a un fumador leve, habitual o excesivo. Encontrará que
hay distintas definiciones para estas categorías. En general, un
fumador leve es alguien que fuma menos de 10 cigarrillos al día.
Alguien que fuma una cajetilla o más al día se consideraría un fumador
excesivo.
Algunas veces un médico usará el término un año cajetilla para
describir por cuánto tiempo y cuánto una persona ha fumado. Un año
cajetilla se define como el número de cajetillas de cigarrillos que una
persona ha fumado cada día multiplicada por el número de años que él o
ella ha fumado. Debido a que una cajetilla contiene 20 cigarrillos, una
persona que ha fumado 20 cigarrillos al día por un año se considera que
ha fumado un año cajetilla. Alguien que haya fumado 30 cigarrillos al
día (1½ cajetillas) por tres años, ha fumado 4.5 años cajetilla (1½ x
3), y así sucesivamente.
Tipos de sustitutos de
nicotina
La Food and Drug
Administration (FDA) ha aprobado cinco tipos de terapia de
reemplazo de nicotina.
Los parches de nicotina
(sistemas transdérmicos de nicotina): los parches proveen
una dosis medida de nicotina a través de la piel. Usted se
desacostumbra de la nicotina al cambiar a parches que contienen una
dosis más baja de nicotina por un curso de varias semanas. Los parches
pueden comprarse tanto con receta, como sin ella. Existen muchos tipos
de parches de diferentes concentraciones en el mercado. En el paquete
se ofrecen instrucciones sobre cómo usar el producto, así como
consideraciones especiales y la descripción de los posibles efectos
secundarios.
El parche de 16 horas funciona bien para las personas que fuman poco y
para el fumador promedio. Además, este parche tiende a causar menos
efectos secundarios, tales como irritación de la piel, palpitaciones
aceleradas, dificultades para dormir y dolor de cabeza. Sin embargo, no
provee nicotina durante la noche, por lo que no es útil para tratar los
síntomas de la abstinencia que se presentan temprano en la mañana.
El parche de 24 horas provee una dosis constante de nicotina, lo que
evita las altas y bajas. Este tipo de parche alivia los síntomas de
abstinencia que ocurren temprano en la mañana. Sin embargo, puede
producir más efectos secundarios, tales como interrupciones del patrón
de sueño e irritación de la piel.
Según la corpulencia de la persona, la mayoría de los fumadores debe
empezar usando un parche de máxima concentración (15-22 mg de nicotina)
diariamente durante cuatro semanas, y después un parche de menor
concentración (5-14 mg de nicotina) por otras cuatro semanas. El parche
debe colocarse por la mañana en un área limpia y seca de la piel que no
tenga mucho vello. Debe colocarse entre el cuello y la cintura, por
ejemplo, en el brazo. La Food
and Drug Administration (FDA) recomienda usar el parche
por un total de tres a cinco meses.
Los efectos secundarios están relacionados con:
- La dosis de nicotina.
- La marca del parche.
- Las características de la piel (tales como la tendencia de
la persona de padecer de una reacción de la piel a causa del parche).
- El tiempo que se use el parche.
- La forma de aplicar el parche.
Algunos efectos secundarios que pudieran ocurrir con el parche de
nicotina:
- Irritaciones de la piel, tales como enrojecimiento y
picazón.
- Mareos.
- Palpitaciones aceleradas.
- Dificultades para dormir o sueños inusuales.
- Dolor de cabeza.
- Náusea.
- vómitos
- Rigidez y dolor muscular.
Medidas que puede tomar en relación con los efectos secundarios:
- No fume mientras está usando un parche.
- Intente una marca de parches diferente, si se le irrita la
piel.
- Reduzca la cantidad de nicotina usando un parche de dosis
más baja.
- Las dificultades para dormir pueden presentarse por un
corto tiempo, y desaparecen al cabo de tres a cuatro días. Si no es así
(y usted está usando un parche de 24 horas), intente cambiarse a un
parche de 16 horas.
- Deje de usar el parche e intente una terapia diferente de
reemplazo de nicotina.
Goma de mascar o chicle
de nicotina (polacrilex de nicotina): la goma de mascar es
una forma de reemplazo de acción rápida, en la que la nicotina se
absorbe a través de la membrana mucosa de la boca. Usted puede
comprarla sin receta. El chicle está disponible en concentraciones de 2
mg y 4 mg.
Para obtener mejores resultados, siga las instrucciones que vienen en
el paquete. Masque el chicle lentamente hasta que note un sabor a
pimienta. Deje de mascar y manténgalo a un lado de la boca, repitiendo
este proceso aproximadamente de 20 a 30 minutos. La comida y los
líquidos que consuma pueden afectar la absorción de la nicotina. Debe
evitar las comidas ácidas y las bebidas tales como café, jugos y
refrescos, por lo menos 15 minutos antes y durante el uso de la goma de
mascar.
Si usted consume una cajetilla o más al día, fuma durante los primeros
30 minutos después de despertarse o le resulta difícil no fumar en
áreas restringidas, tal vez necesite empezar con la dosis más alta, un
chicle de 4 mg. No mastique más de 20 chicles al día. Por lo general,
se recomienda utilizar este método de uno a tres meses, hasta un máximo
de seis meses. Disminuir progresivamente la cantidad de goma de mascar
puede ayudarle a dejar de usarlo.
Si usted tiene una piel sensible, es posible que prefiera la goma de
mascar en vez del parche. Otra de las ventajas del chicle de nicotina
consiste en que le permite controlar las dosis de nicotina. El chicle
puede mascarse cuando sea necesario o en un horario fijo durante el
día. Los datos más recientes indican que la dosificación programada
funciona mejor. Es común un programa que consista en uno o dos chicles
por hora. Por otra parte, con un horario de uso según sea necesario,
usted puede mascar más chicle cuando sienta deseos de fumar.
Algunos efectos secundarios que pudieran ocurrir con el chicle de
nicotina:
- Mal sabor.
- Irritación de la garganta.
- Llagas en la boca.
- Hipo.
- Náusea.
- Molestia en las mandíbulas.
- Palpitaciones aceleradas.
Los síntomas relacionados con el estómago y la mandíbula suelen ser
causados por el uso incorrecto del chicle, por ejemplo, tragarse la
nicotina o mascar el chicle demasiado rápido. La goma de mascar también
daña las dentaduras y las prótesis dentales.
La necesidad de usarla a largo plazo es una de las posibles desventajas
de la goma de mascar de nicotina. De hecho, las investigaciones han
demostrado que del 15% al 20% de las personas que usan el chicle y
logran dejar de fumar continúan utilizándolo durante un año o más.
Aunque el tiempo máximo recomendado para el uso de este método es de
seis meses, es probable que continuar usando el chicle sea más seguro
que empezar a fumar de nuevo. Sin embargo, debido a que existen pocos
estudios sobre los efectos del uso prolongado del chicle de nicotina en
la salud, la mayoría de los médicos continúa recomendando que su uso se
limite a seis meses.
El aerosol nasal de
nicotina: el aerosol nasal suministra nicotina a la sangre
a medida que se absorbe rápidamente por la nariz. Sólo puede obtenerse
con receta médica.
El aerosol nasal alivia muy rápidamente los síntomas de la abstinencia
y le permite controlar sus deseos de fumar. Por lo general, a los
fumadores les gusta el aerosol nasal ya que es fácil de usar. Sin
embargo, la Food and
Drug Administration advierte que este producto puede ser
adictivo porque contiene nicotina, por lo que recomienda que se
prescriba para usarse en períodos de tres meses y que no se use por más
de seis meses.
Los efectos secundarios más comunes, que persisten de una a dos
semanas, pueden incluir los siguientes:
- Irritación nasal.
- Goteo nasal.
- Ojos llorosos.
- Estornudos.
- Irritación de la garganta.
- Tos.
También existe el peligro de uso de una dosis excesiva. Si padece de
asma, alergias, pólipos nasales o problemas de sinusitis, su médico
puede recomendarle otra forma de reemplazo de nicotina.
Los inhaladores de
nicotina: una forma de reemplazo de nicotina introducida
en 1998, estos inhaladores sólo se adquieren con receta. El inhalador
de nicotina es un tubo plástico y delgado que tiene una cápsula de
nicotina. Al usar el inhalador, el vapor de nicotina sale por la
cápsula. A diferencia de otros inhaladores, que suministran la mayor
parte del medicamento a los pulmones, el inhalador de nicotina
suministra la mayor parte del vapor de nicotina a la boca. Desde el
punto de vista del comportamiento, el inhalador de nicotina es lo más
que se parece a fumar un cigarrillo, lo que algunos fumadores
encuentran útil.
La dosis recomendada es entre seis a 16 cartuchos al día, hasta un
máximo de seis meses.
Los efectos secundarios que produce comúnmente este inhalador,
especialmente cuando se usa por primera vez, incluyen:
- Tos.
- Irritación de la garganta.
- Problemas estomacales.
Actualmente, los inhaladores son la forma de terapia de reemplazo de
nicotina más costosa.
Pastillas de nicotina
para chupar (grageas o losanges de nicotina): las
pastillas para chupar que contienen nicotina que se venden sin receta
para dejar de fumar son la forma más nueva de terapia de reemplazo de
nicotina en el mercado. Al igual que la goma de mascar, las
pastillas para chupar Commit® vienen en dos concentraciones: 2 mg y
4mg. Los fumadores escogen sus dosis según el tiempo que normalmente
les tome encender el primer cigarrillo después de haberse levantado en
las mañanas.
Los fabricantes de estas pastillas recomiendan usarlas como parte de un
programa de 12 semanas. La dosis recomendada es una pastilla cada una a
dos horas durante seis semanas, luego una pastilla cada dos a cuatro
horas durante de siete a nueve semanas, y finalmente, una cada cuatro a
ocho horas por 10 a 12 semanas. Además, los fabricantes recomiendan lo
siguiente:
- Deje de fumar completamente cuando comience a usar las
pastillas.
- No coma ni beba por 15 minutos antes de usar las pastillas
(algunas bebidas pueden afectar la eficacia de las pastillas).
- Chupe la pastilla hasta que se disuelva completamente,
alrededor de 20 a 30 minutos. No muerda o mastique la pastilla como si
fuera un dulce duro, ni tampoco se la trague. La medicina se observe a
través de los tejidos de la boca.
- No use más de cinco pastillas en seis horas, o más de 20
pastillas en total por día.
- Deje de usar las pastillas después de 12 semanas. Si
después de este tiempo, usted siente que necesita usarla, consulte a su
médico.
- No use las pastillas si usted continúa fumando, masticando
tabaco, o cualquier otro producto que contenga nicotina (por ejemplo:
el parche de nicotina o la goma de mascar).
Los efectos secundarios que pudieran ocurrir con las pastillas de
nicotina para chupar incluyen:
- Problemas para dormir.
- Náusea.
- Hipo.
- Tos.
- Acidez estomacal.
- Dolor de cabeza.
- Flatulencia (gases).
¿Cuál es el tipo de
sustituto de nicotina que puede que sea apropiado para usted?
No existe evidencia de que un tipo de sustituto de nicotina sea mejor
que otro. Al elegir el tipo de sustituto de nicotina que usted vaya a
usar, analice cuál será el método que se ajusta mejor a su estilo de
vida y a su patrón de fumar. ¿Quiere algo para mascar o para ocupar las
manos? ¿Prefiere la conveniencia de un método que se use una vez al día?
Algunos asuntos importantes que debe considerar incluyen: ]
- El chicle de nicotina, las pastillas para chupar y los
inhaladores son sustitutos orales que le permiten manejar la dosis para
ayudarle a controlar mejor los deseos de fumar.
- Estos productos generalmente no tienen contenido de azúcar,
pero si tiene diabetes y no está seguro sobre algo, verifique con el
fabricante del producto.
-
- El aerosol nasal de nicotina funciona rápidamente cuando
usted lo necesita.
- Los inhaladores de nicotina le permiten a la persona
simular el uso de cigarrillo, pues se toman en la mano y se aspiran
como si fueran cigarrillos.
- Los parches de nicotina son convenientes y sólo tienen que
aplicarse una vez al día.
- Tanto los inhaladores como los aerosoles nasales requieren
una receta médica.
- Es posible que algunas personas no puedan usar los parches,
los inhaladores o los aerosoles nasales debido a alergias u otras
condiciones.
Combinación del parche y
otros productos de reemplazo de nicotina
El uso del parche de nicotina con los productos de menos acción, como
el chicle, las pastillas para chupar, el aerosol o el inhalador, es
otro método de terapia de reemplazo de nicotina. La idea es proveer una
dosis de nicotina constante con el parche y usar uno de los productos
de menos acción cuando usted tenga fuertes ansias de fumar.
Los pocos estudios que se han estado realizando con la combinación de
la terapia de reemplazo de nicotina han encontrado que pudiera ser
ligeramente mejor que un producto solo. Aún se necesitan más
investigaciones para probar esto y para encontrar dosis seguras y
eficaces. El uso combinado de los productos de reemplazo de nicotina
todavía no ha sido aprobado por la FDA. Si usted está considerando el
uso de más de un producto de reemplazo de nicotina en conjunto,
asegúrese de hablar primero sobre esto con su médico.
Terapia de reemplazo de
nicotina de altas dosis
Uno de los conceptos más recientes de la terapia de reemplazo de
nicotina es administrar una dosis más alta con un nivel de contenido de
nicotina específico basado en la cantidad de nicotina que la persona ha
estado consumiendo de los cigarrillos. A veces este método requiere de
dosis mayores de reemplazo de nicotina de las que se han estado usando
antes. La terapia de reemplazo de nicotina de altas dosis con parches
ha sido estudiada en pacientes que reciben de 35 a 63 mg de nicotina al
día. La investigación sugiere que los síntomas que surgen al abstenerse
de fumar desaparecen con estas dosis mayores y que sus deseos de fumar
se reducen sin ningún efecto adverso al corazón y a la circulación
sanguínea. Los pacientes fueron cuidadosamente supervisados en estos
estudios para asegurarse de que se encontraban bien y que no estaban
agravando su salud. Aún éste es un nuevo procedimiento que debe
considerarse sólo bajo la orientación y supervisión médica.
Cómo descontinuar la
terapia de reemplazo de nicotina
Como se mencionó anteriormente, la mayoría de las terapias de reemplazo
de nicotina deben usarse por periodos de tiempo limitados, y a menudo
su uso va disminuyendo a una dosis baja antes de ser suspendidas.
Actualmente se realizan estudios para refinar el uso de las terapias de
reemplazo de nicotina. Por ejemplo, aun cuando el parche usualmente se
usa por tres a cinco meses, algunos estudios han sugerido que funciona
tan eficazmente como cuando se usa por ocho semanas o menos.
Sin embargo, otros investigadores han notado que el riesgo de recaída
aumenta cuando se suspende el reemplazo de nicotina, aun cuando se ha
usado por cinco meses. Estas diferencias no han sido explicadas por
completo. Se necesitan más estudios para saber qué fumadores tienen más
probabilidad de tener éxito usando la terapia de reemplazo de nicotina
por menos o más tiempo de lo usual. Si usted cree que necesita una
terapia de reemplazo de nicotina por un periodo de tiempo diferente a
lo recomendado, lo mejor es consultar con su médico sobre este asunto.
Bupropión (Zyban®)
El bupropión (Zyban®) es un antidepresivo de
acción prolongada que se adquiere con receta médica y que reduce los
síntomas de abstinencia de nicotina. No contiene nicotina. Este
medicamento actúa sobre los agentes químicos del cerebro que están
relacionados con los deseos de fumar. Puede usarse por sí solo o junto
con la terapia de reemplazo de nicotina. El bupropión funciona mejor si
se comienza una o dos semanas antes de la fecha fijada para dejar de
fumar. La dosis normal es una o dos tabletas de 150 mg por día.
Este medicamento no debe usarse si usted en algún momento ha consumido
alcohol en grandes cantidades, presentando convulsiones, lesiones
graves en la cabeza, enfermedad bipolar (maníaco-depresivo), anorexia o
bulimia (trastornos de alimentación).
Algunos médicos puede que recomienden la combinación de terapia con
medicamentos para los fumadores con una gran adicción, como el uso de
bupropión junto con un parche de nicotina para su reemplazo y/o un
producto de breve duración de reemplazo de nicotina, como gomas de
mascar (chicles) o pastillas para chupar (losanges).
Vareniclina (Chantix™)
La vareniclina (Chantix™) es un medicamento más
reciente desarrollado con el único propósito de ayudar a la gente a que
deje de fumar. Funciona al interferir con los receptores de nicotina en
el cerebro, lo cual produce dos efectos: reduce los efectos físicos de
placer que una persona experimenta al fumar, y reduce los síntomas de
abstinencia de nicotina.
Varios estudios han reportado que la vareniclina puede incluso más que
duplicar las probabilidades de dejar de fumar. Algunos estudios también
descubrieron que puede que sea más efectiva que el bupropión, al menos
al corto plazo.
Los efectos secundarios reportados de la vareniclina incluyen dolores
de cabeza, náusea, vómito, problemas para dormir, sueños inusuales,
flatulencia (gases) y cambios en el gusto (sabor). También se reportó
un cambio depresivo en el estado de ánimo, pensamientos suicidas,
intentos de suicidio y cambios en el comportamiento de las personas que
tomaron este medicamento. Las personas que presentan estos
problemas deben acudir de inmediato al médico. Aunque estos efectos
secundarios pueden ocurrir, por lo general la vareniclina se tolera
bien. Debido a que la vareniclina es un medicamento nuevo, no se ha
llevado a cabo la investigación para determinar si su uso es seguro
junto con los productos de reemplazo de nicotina.
Otros métodos para dejar de fumar
Puede que otras herramientas también ayuden a algunas personas, aunque
no existe evidencia contundente de que puedan incrementar sus
probabilidades de dejar de fumar.
Terapia de combinación de
atropina y escopolamina
Algunas clínicas especializadas en dejar el hábito ofrecen un programa
a base de inyecciones de los medicamentos de atropina y escopolamina,
para ayudar a reducir los síntomas al abstenerse de fumar. Estos
medicamentos bloquean la acción de la acetilcolina, un trasmisor de
señal en el sistema nervioso. Estos medicamentos, llamados
anticolinérgicos, son recetados con más frecuencia por otras razones,
tales como por problemas del sistema digestivo, mareos o la enfermedad
de Parkinson. Las mujeres embarazadas o las personas con problemas
cardiacos, glaucoma o hipertensión arterial que no esté bajo control,
no se les permite que participen en estos programas.
El tratamiento normalmente involucra inyecciones que se administran en
la clínica en un día, seguido por algunas semanas con pastillas y
parches que se ponen detrás del oído. Puede que se incluyan otros
medicamentos que alivien los efectos secundarios también.
Entre los posibles efectos secundarios de este tratamiento se incluye
mareo, estreñimiento, resequedad en la boca, cambios en el sentido del
gusto y el olfato, problemas al orinar y visión borrosa.
Algunas clínicas reportan altas tasas de éxito, pero no existe
evidencia científica publicada que apoye estas declaraciones. Tanto la
atropina como la escopolamina están aprobadas por la FDA para otros
usos, pero no han sido formalmente estudiadas o aprobadas para ayudar a
dejar de fumar. Antes de considerar un programa como éste, puede que
quiera preguntar a la clínica la tasa de éxito a largo plazo (hasta un
año). Debido a que estos medicamentos están dirigidos sólo al aspecto
físico para dejar el hábito, puede que también quiera preguntar si el
programa incluye asesoría u otros métodos dirigidos a los aspectos
psicológicos asociados con dejar de fumar.
Hipnosis
Los métodos de hipnosis varían mucho, lo que hace difícil estudiarla
como una manera para dejar de fumar. En general, las revisiones que
analizan los estudios de la hipnosis para ayudar a las personas a dejar
de fumar no la han apoyado como un método de cesación que funciona. Aun
así, algunas personas encuentran que la hipnosis es útil. Si le
interesa probar este método, pregúntele a su médico si le puede
recomendar un buen hipnoterapeuta.
Acupuntura
Este método ha sido usado como método para abandonar el hábito, pero
existen poca evidencia que muestre su eficacia. Cuando se hace la
acupuntura, usualmente se emplea en ciertas partes de las orejas.
Aunque existen indicios de que la acupuntura pudiese reducir el deseo
de fumar, aún no existe una evidencia sólida de que éste sea un método
realmente eficaz para dejar de fumar. Para obtener una lista de
acupunturistas en su localidad, llame a la American Academy of Medical
Acupuncture al 1-800-521-2262.
Terapia por láser de
nivel bajo
Esta técnica, también conocida como rayos fríos láser, se relaciona con
la acupuntura. Los rayos fríos láser a veces son usados en la
acupuntura, con rayos que estimulan los puntos de acupuntura del cuerpo
en lugar de usar agujas. El tratamiento se supone que relaja al fumador
y libera endorfinas (sustancias para aliviar el dolor que son
producidas naturalmente por el organismo) para estimular los efectos de
la nicotina en el cerebro, o equilibrar la energía del cuerpo para
aliviar la adicción. No obstante las declaraciones de éxito de algunos
proveedores de esta terapia de rayos fríos láser, no existe evidencia
científica que demuestre que este sea un método efectivo para ayudar a
que los pacientes dejen de fumar (consulte el documento disponible en
inglés de la ACS sobre terapia de rayos fríos láser).
Filtros
Estos productos que reducen el alquitrán y la nicotina en los
cigarrillos generalmente no son eficaces, ya que los estudios
demuestran que los fumadores que utilizan filtros tienden a fumar más.
Productos disuasivos del
tabaco
Otros métodos han sido usados para ayudar a dejar de fumar, tal como
productos que se adquieren sin receta que cambian el sabor del tabaco,
dietas para dejar el hábito que controlan los deseos de fumar, así como
las combinaciones de vitaminas. Hay poca evidencia científica que
indique que estos esfuerzos funcionen.
Hierbas y suplementos
Existe poca evidencia científica que apoye el uso de productos
homeopáticos y suplementos herbarios como métodos para dejar de fumar.
Debido a que están mercadeados como suplementos dietéticos (contrario a
los medicamentos), no necesitan la aprobación de la FDA para ser
vendidos. Los fabricantes no tienen que probar que son eficaces o
seguros. Asegúrese de leer detenidamente la etiqueta de cualquier
producto que indique que le ayudará a dejar de fumar. Ningún suplemento
dietético ha probado ser eficaz en ayudar a las personas a dejar de
fumar. Algunos de estos suplementos no tienen nicotina, pero tienen
combinaciones múltiples de remedios a base de hierbas. Éstos no han
probado que pueden ayudar a las personas a dejar el hábito.
Otros productos de nicotina/tabaco que no
han sido examinados o
aprobados por la FDA
Pastillas para chupar
(losanges) y bolsitas que contienen tabaco
Las pastillas para chupar que contienen tabaco, (Ariva®, Interval®), y
las bolsitas que contienen tabaco (Revel®, Exalt®) se han estado
vendiendo como otras maneras para que los fumadores obtengan la
nicotina en los lugares donde se prohíbe fumar. La FDA ha decidido que
estas pastillas son tipos de productos de tabaco de consumo oral, y no
un método para dejar de fumar; lo que significa que la FDA no tiene
ninguna autoridad en este caso. No existe evidencia que indique que
estas pastillas pueden ayudar a una persona a dejar de fumar. Contrario
a los tratamientos que han sido probados científicamente con efectos
conocidos, tal como los productos de reemplazo de nicotina, los
antidepresivos, los bloqueadores del receptor de nicotina o la terapia
de conducta, estos productos de tabaco de consumo oral nunca han sido
probados rigurosamente.
Se sabe que los productos de tabaco de consumo oral, tal como el tabaco
de mascar y el tabaco en polvo (rapé), contienen carcinógenos. Estos
productos causan cáncer de la boca y enfermedad en las encías. Además,
destruyen las cavidades óseas alrededor de los dientes, lo que causa la
pérdida de éstos. Existen estudios que muestran los efectos dañinos
potenciales al corazón y a la circulación, así como los riegos
aumentados a otros tipos de cáncer. Además, causan mal aliento y
manchan los dientes.
Paletas de nicotina y
bálsamos labiales
En el pasado, algunas farmacias en los Estados Unidos estuvieron
vendiendo un producto conocido como "paleta de nicotina". Estas paletas
a menudo contenían una sustancia llamada salicilato de nicotina con un
endulzante. La Food and Drug Administration (FDA) no ha aprobado el uso
del salicilato de nicotina para fines farmacéuticos. La FDA le instruyó
a las farmacias que dejaran de vender las paletas y los bálsamos
labiales de nicotina en Internet y catalogó a estos productos como
"ilegales". La FDA también indicó que "esos productos que parecen
dulces presentan un riesgo de uso accidental por los niños".
Es posible que otros productos similares para dejar de fumar no
contengan salicilato de nicotina, por lo que pudieran ser legales. No
obstante, de todos modos representan un riesgo para los niños si no
tienen etiquetas adecuadas y no se guardan con seguridad.
Agua y galletas de
nicotina
Estos productos se han estado vendiendo en años recientes como una
manera de obtener nicotina en lugares donde no se permite fumar. Éstos
no se han mercadeado como productos que ayudan a dejar de fumar. Se ha
cuestionado la seguridad y legalidad de estos productos.
Información
sobre las tasas de éxito para
dejar de
fumar
Antes de usar un reemplazo de nicotina o registrarse en una clase o un
programa para dejar de fumar, puede ser que usted se pregunte cuál es
la tasa de éxito de éstos. Esta es una pregunta difícil de contestar
por muchas razones. Primero, no todos los programas definen el éxito de
la misma manera. ¿Se considera un éxito que una persona deje de fumar
al finalizar el programa a los 3, 6 ó 12 meses? ¿Fumar menos
cigarrillos (en lugar de dejar de fumar por completo) cuenta como
éxito? Si el programa que usted está considerando ofrece cierta tasa de
éxito, solicite más detalles en cuanto a cómo definen el éxito y
pregunte qué tipo de seguimiento se lleva a cabo para confirmar esta
tasa.
La verdad es que los programas para dejar de fumar, como otros
programas que tratan las adicciones, a menudo tienen una tasa de éxito
bastante baja. Pero esto no quiere decir que no valgan la pena, o que
usted deba desanimarse. El éxito que usted tenga en dejar de fumar es
lo que realmente cuenta, y esto está bajo su control.
Aproximadamente del 5 al 16 por ciento de las personas pueden dejar de
fumar por lo menos durante seis meses sin ningún medicamento que les
ayude a sobrellevar los síntomas de la abstinencia.
Varios artículos publicados en revistas médicas han reportado que entre
un 25 y un 33 por ciento de los fumadores que usan medicamentos pueden
mantenerse sin fumar por más de seis meses. También existe evidencia
inicial que el combinar algunos medicamentos puede funcionar mejor que
usarlos por sí solos.
Las terapias de conducta y de apoyo podrían aumentar aún más las tasas
de éxito. Consulte la información que se adjunta con cualquier producto
que esté usando para ver si el fabricante ofrece asesoría gratuita vía
telefónica.
Pasos para dejar de fumar
A menudo los fumadores dicen: "no me digas por qué debo dejar de fumar,
dime cómo". No existe una manera correcta para abandonar el hábito de
fumar, pero existen algunos elementos clave para lograrlo con éxito.
Estos cuatro factores son esenciales:
- Tomar la decisión de dejar de fumar.
- Fijar una fecha y establecer un plan para dejar el hábito.
- Manejar los síntomas de abstinencia.
- Mantenerse sin fumar (mantenimiento).
Pasos para tomar la decisión de dejar de
fumar
Dejar de fumar es una decisión que sólo usted puede tomar. Otras
personas pueden querer que usted abandone el hábito, pero es usted
quien tiene que hacer el compromiso real.
Los investigadores han observado cómo y por qué la gente deja de fumar,
y tienen algunas ideas, o modelos,
de cómo esto ocurre.
El Modelo de Creencias
de la Salud indica que usted tendrá más probabilidades de
dejar de fumar si:
- Cree que puede contraer una
enfermedad a causa del hábito y esto le preocupa.
- Cree que puede tratar
sinceramente de dejar de fumar.
- Cree que los beneficios de
abandonar el hábito son mayores que los beneficios de continuar fumando.
- Conoce a alguien que ha
tenido problemas de salud debido al hábito de fumar.
¿Está usted en alguno de estos casos?
El Modelo de Cambio de
Etapas identifica las etapas que la persona atraviesa al
realizar un cambio en su comportamiento. A continuación aparecen las
etapas del proceso de dejar de fumar:
Precontemplación: en
esta etapa, el fumador no está pensando seriamente en dejar de fumar.
Contemplación:
el fumador que está pensando activamente en dejar el cigarrillo, pero
no está lo suficientemente listo como para hacer un intento serio. Esta
persona puede decir: "Sí, estoy listo para dejar de fumar, pero la
tensión en el trabajo es demasiada", o "no quiero subir de peso" o "no
estoy seguro de poder hacerlo".
Preparación:
los fumadores que se encuentran en esta etapa intentan seriamente dejar
de fumar el próximo mes, y a menudo han tratado de abandonar el hábito
en el transcurso de los últimos 12 meses. Éstos suelen tener un plan.
Acción:
consiste en los primeros 6 meses en los que el fumador está abandonando
el hábito.
Mantenimiento:
el periodo de seis meses a cinco años después de haber abandonado el
cigarrillo, cuando el ex fumador reconoce el peligro que representaría
recaer en el hábito y toma medidas para evitarlo.
¿En qué etapa está usted según este modelo? Si piensa dejar de fumar,
fije una fecha y establezca un plan que lo conduzca a la etapa de
preparación, la mejor para empezar.
Métodos para seleccionar una fecha para
dejar de fumar
y establecer un
plan
Escoja una fecha para dejar de fumar
Una vez usted haya decidido dejar de fumar, está listo para elegir una
fecha. Este es un paso muy importante. Elija una fecha específica en el
próximo mes como su "Día para dejar de fumar". Si escoge una fecha a
largo plazo, esto le dará tiempo para pensar y cambiar de opinión. Sin
embargo, es bueno que se tome el tiempo necesario para prepararse y
hacer un plan. Puede elegir una fecha que tenga un significado
especial, como un cumpleaños o aniversario, o el "Gran día para dejar
de fumar" (el tercer jueves de noviembre de cada año) o simplemente
escoja una fecha cualquiera. Marque con un círculo la fecha en su
calendario. Haga un compromiso firme y personal de abandonar el hábito
en esa fecha.
Prepárese para el día que dejará de fumar
No existe una manera correcta para dejar el cigarrillo. La mayoría de
los fumadores prefiere abandonar el hábito de repente y por completo.
Siguen fumando hasta el "Día para dejar de fumar", y entonces dejan de
hacerlo de una sola vez. También puede ser que fumen menos cigarrillos
una o dos semanas antes de la fecha que han elegido para dejar de
fumar. Otra manera de abandonar el hábito consiste en reducir el número
de cigarrillos que fuma al día. Con este método, usted va reduciendo
lentamente la cantidad de nicotina en su cuerpo. Usted puede eliminar
el cigarrillo que fuma cuando toma café o decidir fumar solamente en
ciertos momentos del día. Aunque el método de reducir el número de
cigarrillos para ir dejando de fumar gradualmente parece lógico, por lo
general es difícil de llevar a cabo.
Dejar de fumar es muy parecido a bajar de peso: requiere de un
compromiso firme por largo tiempo. Los fumadores quisieran que
existiera un método o una pastilla mágica que hiciera fácil y
placentero el proceso de abandonar el hábito. Sin embargo, no existe
nada como esto. Los sustitutos de nicotina pueden ayudar a reducir los
síntomas de abstinencia, pero éstos son más eficaces cuando se usan
como parte de un plan para dejar de fumar que trate tanto el componente
físico como el psicológico.
A continuación se presentan algunos pasos que le ayudarán a prepararse
para el "Día para dejar de fumar":
- Escoja la fecha y márquela en su
calendario.
- Comunique a sus amigos y familiares el
día en que dejará de fumar.
- Deshágase de todos los cigarrillos y
ceniceros que haya en su casa, carro y trabajo.
- Tenga disponible sustitutos orales:
goma de mascar sin azúcar, trozos de zanahoria y caramelos macizos.
- Establezca un plan. ¿Utilizará terapia
de reemplazo de nicotina u otros medicamentos? ¿Irá a alguna clase para
dejar de fumar? Si es así, inscríbase de inmediato.
- Practique la frase: "No gracias, yo no
fumo".
- Establezca un sistema de apoyo. Éste
puede consistir en un grupo de personas, Nicotine Anonymous o un amigo
o familiar que haya dejado de fumar y que esté dispuesto a ayudarle.
Pídale a su familia y a sus amigos que aún fuman que no fumen a su
alrededor ni que dejen los cigarrillos donde usted pueda verlos.
- Piense sobre sus intentos previos de
dejar de fumar. Procure determinar qué fue lo que funcionó y qué fue
inútil.
El éxito en dejar de fumar es cuestión de planificación y compromiso,
no de suerte. Haga ahora mismo su propio plan. Algunas opciones
incluyen usar la terapia de reemplazo de nicotina, incorporarse a una
clase para dejar de fumar, asistir a las reuniones de Nicotine
Anonymous o utilizar materiales de autoayuda, tales como libros y
folletos, o cualquier combinación de estos métodos. Para la mejor
probabilidad de éxito, su plan debe incluir una o más de estas opciones.
En su "Día para dejar de fumar", siga las siguientes recomendaciones:
- No fume. Esto significa en lo absoluto:
¡ni siquiera una bocanada!
- Manténgase activo: trate de caminar,
hacer ejercicio o participar en otras actividades o pasatiempos.
- Tome mucha agua y jugos.
- Comience a usar la terapia de reemplazo
de nicotina, si así lo ha elegido.
- Vaya a una clase para dejar de fumar o
siga un plan de autoayuda.
- Evite las situaciones de alto riesgo
que conducen al impulso de fumar.
- Reduzca o evite el consumo de alcohol.
- Considere cambiar su rutina. Escoja una
ruta distinta para llegar a su trabajo, beba té en vez de café,
desayune en un lugar distinto o coma algo diferente.
Métodos para enfrentarse a los síntomas
de abstinencia
Los síntomas de abstinencia de la nicotina son de dos tipos: físicos y
psicológicos. Los síntomas físicos, aunque molestos, no representan un
riesgo para la vida. El tratamiento de reemplazo de nicotina puede
ayudar a reducir muchos de estos síntomas físicos. Sin embargo, para la
mayoría de los fumadores, los síntomas mentales que se presentan al
tratar de abandonar el hábito son los más difíciles de superar.
Si usted ha estado fumando por determinado tiempo, el acto de fumar se
ha vinculado a casi todo lo que usted hace: despertarse por la mañana,
comer, leer, ver televisión y tomar café entre otras cosas. Le tomará
tiempo desvincular este acto de tales actividades. Por esta razón,
incluso si usted está usando un reemplazo de nicotina, puede ser que
siga teniendo deseos fuertes de fumar.
Una manera de superar estos deseos o impulsos consiste en identificar
justificaciones, a medida que se presenten, las cuales son creencias
equivocadas que parecen tener sentido en ese momento, pero que no se
basan en hechos. Si usted ha tratado de dejar de fumar en el pasado, es
probable que reconozca muchas de las siguientes justificaciones:
- Sólo voy a fumarme un cigarrillo para soportar esta
situación difícil.
- Hoy no es un buen día; voy a dejar de fumar
mañana.
- Éste es mi único vicio.
- Realmente, ¿cuán dañino es fumar? Tío Moncho fumó toda su
vida y vivió más de 90 años.
- Probablemente, la contaminación ambiental sea tan mala como
fumar.
- De algo tiene uno que morirse.
- La vida no es divertida sin fumar.
Es probable que usted pueda añadir alguna más a la lista. Durante los
primeros días que pase sin fumar, escriba cualquier justificación
errónea que le venga a la mente y reconózcala por lo que es: un mensaje
que puede hacer que usted caiga en la trampa de volver a fumar. Las
ideas que aparecen a continuación pueden ayudarle a mantener su
compromiso de no fumar.
Evite la tentación.
Manténgase lejos de personas y en los lugares que le tienten a fumar.
Más tarde podrá manejarlos con mayor confianza.
Cambie sus hábitos.
Por
ejemplo, cambie las bebidas alcohólicas o el café por jugos o agua.
Tome una ruta diferente para llegar al trabajo, dé un paseo breve, en
vez de hacer un receso para tomar café.
Alternativas:
utilice sustitutos orales, tales como chicle sin azúcar, caramelos
macizos, vegetales crudos, tales como trozos de zanahoria o semillas de
girasol.
Actividades:
haga algo que
reduzca su ansiedad. Practique actividades o pasatiempos que
le
mantengan las manos ocupadas (tejer, carpintería ligera, etc.) y que le
ayuden a distraerse del deseo de fumar. Tome un baño con agua caliente,
haga ejercicio, o lea un libro.
Respirar profundamente:
cuando
usted fumaba, respiraba profundamente al inhalar el humo. Ahora, cuando
sienta deseos de fumar, respire profundamente e imagínese que sus
pulmones se están llenando de aire fresco y limpio. Recuerde las
razones que tuvo para dejar de fumar y los beneficios que obtendrá como
ex fumador.
Posponer: si
siente la
necesidad de prender un cigarrillo, pospóngalo. Dígase a sí mismo que
tiene que esperar por lo menos diez minutos. A menudo, este truco
sencillo le permitirá superar el fuerte deseo de fumar.
Recompénsese.
Lo que usted está
haciendo no es fácil, por lo que merece una recompensa. Deposite
diariamente en un frasco de cristal el dinero que gastaría en
cigarrillos y luego cómprese cada semana algo que le dé gusto. Cómprese
una revista, salga a cenar, o haga una llamada de larga distancia a un
amigo, o bien, ahorre el dinero para comprar algo importante. También
puede recompensarse de una forma que no cueste dinero: vaya al parque o
a la biblioteca, fomente un nuevo pasatiempo o tome una clase de yoga.
Manténgase sin fumar (mantenimiento)
¿Recuerda la cita de Mark Twain? Quizá usted también haya dejado de
fumar muchas veces anteriormente, así que sabe que el mantenerse
sin fumar constituye la etapa final y más importante del proceso. Para
mantenerse sin fumar, usted puede usar los mismos métodos que utilizó
para superar los síntomas que se presentaron mientras dejaba el hábito.
Reflexione con anticipación sobre los momentos en que pueda sentir la
tentación de fumar, y planifique cómo utilizará sus alternativas y en
qué actividades participará para enfrentarse a estas situaciones.
Más peligrosos, quizá, sean los fuertes deseos inesperados de fumar que
a veces se presentan meses (e incluso años) después de haber dejado el
hábito. Para superarlos sin sufrir una recaída, haga lo siguiente:
- Repase las razones por las cuales usted dejó de fumar y
considere
todos los beneficios que esto ha representado para su salud, sus
finanzas y su familia.
- Recuerde que no existe tal cosa como un cigarrillo solo, ni
siquiera una inhalada.
- Reprima el deseo de fumar. Este desaparecerá, pero no se
engañe usted mismo pensando que puede fumarse un cigarrillo solo.
- Evite el alcohol, cuyo consumo reduce sus probabilidades de
éxito.
- Si se preocupa sobre el incremento de peso, esfuércese por
comer sanamente y mantenerse activo(a) con el ejercicio.
¿Y qué pasaría si fumara? La diferencia entre un solo cigarrillo y una
recaída está bajo su control. Fumar un solo cigarrillo es un error de
una sola vez que se corrige rápidamente, mientras que una recaída es
volver a fumar. Usted puede utilizar como excusa un solo cigarrillo
para volver a fumar, o puede analizar en qué falló y renovar su
compromiso de mantenerse sin fumar definitivamente.
Aun si usted tiene una recaída, trate de no desanimarse. Muy pocas
personas pueden dejar de fumar definitivamente en el primer intento. De
hecho, a la mayoría de las personas le toma muchos intentos antes de
dejar de fumar. Lo que importa es descubrir lo que le ha ayudado cuando
ha tratado de dejar de fumar y aquello que no le ha funcionado.
Entonces, usted puede usar esta información para hacer un intento más
fuerte de dejar de fumar la próxima vez.
Algunos aspectos importantes
Aumento de peso
Muchos fumadores sí suben algo de peso cuando dejan de fumar. No
obstante, aun sin llevar dietas o realizar ejercicios especiales, el
aumento suele ser de menos de 10 libras. Las mujeres tienden a subir un
poco más de peso que los hombres. Existen algunas pruebas de que los
fumadores suben de peso después de abandonar el hábito, incluso sin
comer más.
Para algunos, la preocupación con respecto a subir de peso puede hacer
que decidan seguir fumando. Sin embargo, el aumento de peso que tiene
lugar después de dejar de fumar es, por lo general, muy poco. Resulta
más peligroso continuar fumando que subir un poco de peso.
Existen más probabilidades de que usted deje de fumar con éxito, si
primero se enfrenta al hábito de fumar y luego toma medidas para bajar
de peso. Mientras esté intentando abandonar el hábito, trate de
concentrarse en las distintas formas en que dejar de fumar puede
ayudarle a mantenerse saludable, en vez de preocuparse por su peso.
Dejarse angustiar por su peso puede dificultar que deje de fumar. Coma
muchas frutas, ensaladas y vegetales y limite la ingestión de grasa.
Asegúrese de tomar mucha agua, dormir lo suficiente y hacer actividades
físicas regularmente.
Caminar es una gran manera para mantenerse activo físicamente y
aumentar sus probabilidades de que se mantenga sin fumar. Los aspectos
positivos de caminar son:
- Reduce el estrés.
- Quema calorías y a tonifica los músculos.
- Le mantiene ocupado para que no piense en fumar.
No se necesita ningún equipo o ropa especial, sino un par de zapatos
cómodos. Además, usted puede caminar en cualquier momento o en
cualquier sitio. Trate lo siguiente:
- Camine en el centro comercial.
- Bájese del autobús una parada antes de la acostumbrada.
- Camine con un amigo durante la hora del almuerzo en el
trabajo.
- Tome las escaleras en vez del elevador.
- Camine con un amigo, un familiar o un vecino después de la
cena.
- Pasee a su bebé en la carriola/cochecito.
Fíjese la meta de hacer ejercicio físico durante 30 minutos, cinco o
más veces a la semana. Si usted no hace esto con regularidad, consulte
a su médico antes de comenzar un programa de ejercicios.
Estrés
A menudo, los fumadores mencionan el estrés como una de las razones
para volver a fumar. El estrés es parte de la vida de todos, tanto de
los fumadores como de las personas que no fuman. La diferencia consiste
en que los fumadores usan la nicotina para ayudarse a sobrellevar el
estrés y las emociones desagradables. Cuando se está tratando de dejar
de fumar, es necesario aprender nuevas formas de controlar el estrés.
La terapia de reemplazo de nicotina puede ayudar hasta cierto punto,
pero se requieren otras estrategias para lograr el éxito a largo
plazo.
Como se mencionó anteriormente, la actividad física reduce el estrés.
Además, puede ayudarle a combatir la sensación de depresión temporal
que algunos fumadores experimentan cuando dejan de fumar. Otras
opciones consisten en tomar clases acerca de cómo lidiar con el estrés
y leer libros de autoayuda. Infórmese sobre estos métodos a través del
periódico, una tienda de libros o la biblioteca de su comunidad.
Las prácticas espirituales, tales como la oración y la meditación, han
sido utilizadas con eficacia para lidiar con otras adicciones, y forman
una parte clave de los programas de recuperación de
12
pasos. Estos mismos principios pueden aplicarse al proceso de dejar de
fumar y ayudan a reducir el estrés.
El cuidado de su persona
Es importante que su proveedor de servicios de salud sepa si usted ha
usado tabaco en el presente o en el pasado para que él o ella pueda
asegurarse que usted reciba la atención médica preventiva que necesite.
Es bien sabido que el tabaquismo le pone en riesgo de ciertas
enfermedades, por lo que parte de su atención debe enfocarse en medidas
de detección y prevención relacionadas para ayudar a mantenerle tan
saludable como sea posible. Por ejemplo, querrá tener la certeza de
someter a revisión el interior de su boca en busca de cualquier cambio,
y tener un examen bucal por su médico o dentista en caso de que se haya
detectado algo. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las
revisiones de rutina deban incluir pruebas de la cavidad bucal (boca).
Mediante esto, los consumidores de tabaco podrán prevenir, o detectar
de manera temprano los cambios bucales, la leucoplasia (manchas blancas
en las membranas bucales) y el cáncer oral.
También debe estar pendiente de cualquier cambio de tos, tos nueva, tos
con sangre, irritación de garganta, dificultad para respirar,
respiración sibilante, jaquecas, dolor de pecho, pérdida del apetito,
pérdida de peso, cansancio general e infecciones repetitivas del
sistema respiratorio. Cualquiera de estos cambios pueden ser signos de
cáncer del pulmón o de alguna condición pulmonar que debe ser reportada
a su doctor. Mientras que estos cambios pueden ser signos de algún
problema, muchos casos de cáncer pulmonar no generan ningún síntoma
notorio hasta que ya estén en una etapa avanzada y se han propagado a
otras partes del cuerpo.
Recuerde que los consumidores de tabaco están además a un riesgo mayor
de otros tipos de cáncer, dependiendo de sus hábitos de consumo de
tabaco. Puede informarse sobre estos tipos de cáncer a los que puede
estar expuesto al consultar los documentos de la Sociedad Americana del
Cáncer que hablan sobre las formas en que consume tabaco (vea “Recursos
adicionales”. Puede que otros factores de riesgo para estos tipos de
cáncer sean más importantes que su consumo de tabaco, pero debe estar
al pendiente de los riesgos adicionales que podrían aplicar a su
situación.
Si tiene cualquier inquietud sobre su salud que pueda estar relacionada
a su consumo de tabaco, por favor consulte a su proveedor de servicios
de salud tan pronto como sea posible. Cuidar de sí mismo y obtener el
tratamiento para los problemas menores le darán la mejor probabilidad
de un tratamiento exitoso. Aunque la mejor manera de cuidar de sí mismo
y de reducir su riesgo de problemas pulmonares que atenten contra su
vida es dejar de consumir tabaco.
¿Dónde puedo obtener ayuda?
Es difícil dejar de fumar. Sin embargo, los consumidores de tabaco,
¡pueden dejar de fumar! Alrededor de 46 millones de personas que viven
en los
Estados Unidos han logrado dejar de fumar para siempre. Muchas
organizaciones ofrecen información, consejos y otros servicios sobre
cómo dejar de fumar y a dónde puede ir para solicitar ayuda. Su médico,
dentista, hospital de área o empleador también son otros recursos
buenos donde puede encontrar ayuda.
Recursos adicionales
Más información de su Sociedad Americana
del Cáncer
Hemos seleccionado algunas fuentes de información relacionada que
pueden ser de utilidad para usted. Estos materiales pueden consultarse
en nuestro sitio Web, o solicitarse llamando a nuestra línea gratuita
al 1-800-227-2345.
El fumar cigarros
El hábito de fumar cigarrillos
Duplique sus probabilidades de deja de fumar
Pasos para dejar de fumar
Helping a Smoker
Quit: Do’s and Don'ts*
Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud
Consejos para lidiar con las ansias y las situaciones difíciles que
surgen después de dejar de fumar
Quitting Spit and Other
Forms of Oral Tobacco*
Smoking and Cancer
Mortality Table*
Smoking in the Workplace
-- A Model Policy*
Las mujeres y el fumar
*Disponible en inglés
solamente.
Organizaciones nacionales
Si quiere dejar de fumar y necesita ayuda, póngase en contacto con
alguna de las siguientes organizaciones. Además de la Sociedad
Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para
pacientes incluyen:
American Heart Association & American Stroke Association
Teléfono: 1-800-AHA-USA-1 (1-800-242-8721)
Dirección de Internet: www.americanheart.org
Teléfono: 1-888-4-STROKE (1-888-478-7653)
Dirección de Internet: www.strokeassocation.org
American Lung Association
Teléfono: 1-800-548-8252
Dirección de Internet: www.lungusa.org
Centers for Disease Control and Prevention
Office on Smoking and Health
Teléfono: 1-800-CDC-INFO (1-800-232-4636)
Dirección de Internet: www.cdc.gov/
tobacco/quit_smoking/index.htm
National Cancer Institute
Teléfono: 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
Dirección de Internet: www.cancer.gov
Nicotine Anonymous
Teléfono: 1-415-750-0328
Dirección de Internet: www.nicotine-anonymous.org
Smokefree.gov
(materiales en línea, incluyendo información sobre programas estatales
vía telefónica)
Teléfono: 1-800-784-8669
Dirección de Internet: www.smokefree.gov
*La inclusión en esta
lista no implica el apoyo de la Sociedad Americana del Cáncer.
Por favor, llámenos al 1-800-227-2345 a cualquier hora, de día o de
noche, si tiene preguntas o necesita ayuda. La Sociedad Americana del
Cáncer cuenta con información, recursos y apoyo disponible para
cualquier tema relacionado con el cáncer.
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Última
revisión:
29-Oct.-2007
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