Una
epidemia...
En marzo de 2001, la Dirección General de Salud de los Estados Unidos (US Surgeon General)
emitió un informe detallado, que por mucho tiempo se había esperado,
titulado "La mujer y el fumar", junto con la siguiente declaración:
"Cuando nos estamos refiriendo a
los problemas de salud pública, no debemos dar mal uso a la palabra
‘epidemia’. Sin embargo, no hay mejor palabra para describir el
incremento del 600 por ciento en la tasa de mortalidad de cáncer del
pulmón, una enfermedad en las mujeres desde 1950, causada
principalmente por el hábito de fumar cigarrillos. Evidentemente, esta
enfermedad relacionada con el hábito de fumar en las mujeres es una
epidemia en su totalidad". ---- David Satcher, MD, PhD
El fumar representa la causa de muerte prematura más evitable en este
país. Según los “Centros para la Prevención y Control de las
Enfermedades” (CDC, por sus siglas en inglés), las enfermedades
asociadas con el hábito de fumar causaron la muerte de alrededor de
178,000 mujeres cada año desde 1995 a 1999. En promedio,
estas mujeres murieron 14.5 años antes por haber fumado.
La encuesta más reciente del CDC (2006) muestra que casi una de cinco
mujeres estadounidenses (18%) de 18 años o mayores fumaron cigarrillos.
Las tasas más altas se registraron entre las mujeres indio-americanas y
las nativas de Alaska (29%), seguido de las mujeres de raza blanca
(20%), las de raza negra (19%), las hispanas/latinas (10%) y las
asiáticas (5%). Entre menor sea el nivel educativo que tenga una mujer,
mayores son las probabilidades de que fume. Por ejemplo las mujeres que
tienen un nivel educativo inferior a la escuela preparatoria tienen el
doble de probabilidad de fumar en comparación a las que se gradúan de
la universidad.
Entre los grupos étnicos/raciales, las mujeres indio-americanas y las
nativas de Alaska tienen la prevalencia más alta (32.0%), seguido de
los blancos no hispanos (21.9%) y los negros no hispanos
(21.5%). Los asiáticos (13.3%) y los hispanos (16.2%) tenían
las tasas más bajas.
En general, las mujeres tienen menos probabilidad de fumar que los
hombres, aunque la tendencia alarmante consiste en que es más popular
entre las jóvenes que entre las mujeres de mayor edad. Alrededor del
21% de las mujeres de entre 25 y 44 años fuman, mientras que sólo
alrededor del 8% de las mujeres de 65 años o mayores fuman. A medida
que estas mujeres jóvenes se hacen mayores, padecerán de más
enfermedades y discapacidades asociadas con el hábito. Las tasas son un
poco más bajas entre las mujeres de 18 a 24 años, un poco más del 19%.
Las mujeres que fuman típicamente comienzan cuando son adolescentes,
por lo general antes de terminar la preparatoria (nivel de estudios
previos a la universidad). Mientras más joven comienza a fumar, mayor
es la probabilidad de consumir tabaco en grandes cantidades cuando sea
adulta. Las jóvenes adolescentes tienen la misma probabilidad de fumar
que los adolescentes varones. Las encuestas más recientes del CDC
muestran que el 23% de las estudiantes de escuela preparatoria y el 9%
de las de escuela intermedia (secundaria) han fumado por lo menos un
cigarrillo en los últimos 30 días.
¿Cómo se
puede afectar su salud al fumar?
Cánceres
El consumo de tabaco es responsable de casi una tercera parte de todas
las muertes por cáncer. Miles de mujeres morirán este año de cáncer del
pulmón, sobrepasando considerablemente al cáncer del seno como
principal causa de muerte por cáncer en las mujeres. Casi el 90% de
estas muertes se deberán al hábito de fumar.
El fumar no sólo aumenta el riesgo de cáncer del pulmón, sino que
también es un factor de riesgo para los cánceres de:
- Cuello uterino.
- Boca.
- Laringe.
- Faringe (garganta).
- Esófago.
- Riñón.
- Vejiga.
- Páncreas.
- Estómago.
Además, el hábito de fumar está asociado con algunas formas de
leucemia.
Se ha demostrado que el humo ambiental de tabaco (ETS), también
conocido como humo de segunda mano, aumenta el riesgo de cáncer del
pulmón. El informe del 2006 de la Dirección de Salud Pública sobre el
humo de segunda mano concluyó lo siguiente:
- El humo de segunda mano ocasiona muerte prematura y
enfermedades en niños y adultos que no fuman.
- Los niños expuestos al humo de segunda mano están a un
riesgo aumentado del síndrome de muerte súbita infantil (SIDS),
infecciones del sistema respiratorio, complicaciones en los oídos y
asma más severo.
- La exposición de adultos al humo de segunda mano tiene
efectos negativos inmediatos sobre el sistema cardiovascular
y es causa de insuficiencia cardiaca y cáncer del pulmón.
- La evidencia científica muestra que no existe un nivel de
exposición al humo de segunda mano que no represente un riesgo.
- Muchos millones de estadounidenses, tanto niños como
adultos, siguen estando expuestos al humo de segunda mano en sus
hogares y lugares de trabajo, aún y cuando se ha logrado un avance
sustancial en el control del tabaco.
- Eliminar el acto de fumar en lugares cerrados protege por
completo a los no fumadores de la exposición al humo de segunda mano.
Separar a los fumadores de los no fumadores, limpiar el aire y ventilar
un edificio no es suficiente para eliminar la exposición de los no
fumadores al humo de segunda mano.
Enfermedad
cardiaca y derrame cerebral
Las mujeres que fuman aumentan en gran medida su riesgo de tener
ataques al corazón (causa principal de muerte entre las mujeres) y
derrames cerebrales. El riesgo aumenta con el número de cigarrillos
fumados y el tiempo que se dura fumándolos. Aunque la mayoría de las
mujeres que mueren de enfermedad cardiaca han pasado por la menopausia,
fumar aumenta el riesgo mayormente en mujeres jóvenes que en mujeres de
edad avanzada. Algunos estudios indican que fumar cigarrillos
incrementa aún más el riesgo de enfermedad cardiaca en mujeres jóvenes
y que estén tomando pastillas anticonceptivas.
Función
pulmonar
Fumar causa daño a las vías respiratorias y a los sacos de aire
diminutos que se encuentran en los pulmones. Además está asociado con
tos crónica y respiración sibilante. Alrededor del 90% de las muertes
por bronquitis crónica y enfisema, lo que juntas también se conoce como
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD, por sus siglas en
inglés), son causadas por el fumar. El riesgo aumenta tanto con la
cantidad de cigarrillos fumados diariamente como con el tiempo que
lleve fumando la mujer. Las mujeres de 35 años o más que fuman tienen
casi 13 veces más probabilidad de morir de bronquitis o enfisema que
las no fumadoras. Fumar cigarrillos bajos en alquitrán o "light" no parece
reducir estos riesgos ni ninguno de los otros riesgos a la salud
asociados al tabaco.
Las jóvenes adolescentes que fuman tienen tasas reducidas en el
desarrollo de sus pulmones, mientras que las mujeres adultas fumadoras
comienzan a perder su función pulmonar en la adultez temprana.
Otros
problemas de salud
El hábito de fumar está asociado con la enfermedad vascular periférica
(PVD), un estrechamiento y endurecimiento de los vasos sanguíneos
principales en el cuerpo. Esto puede limitar las actividades diarias,
tal como caminar. Dejar de fumar reduce el riesgo de PVD. En las
personas que ya padecen de PVD, dejar de fumar mejora las
probabilidades de que el tratamiento sea eficaz.
Las mujeres fumadoras, especialmente tras haber pasado por la
menopausia, tienen una densidad ósea menor y un mayor riesgo de
fractura, incluyendo fractura de la cadera, en comparación con las
mujeres que no fuman. También pudieran tener un riesgo mayor de
artritis reumatoide y cataratas (opacidad de la lente ocular), así como
de degeneración macular relacionada con la edad, lo que puede causar
ceguera.
Salud de
su sistema reproductor
El consumo de tabaco puede dañar la salud del sistema reproductor
femenino. Las mujeres que fuman tienen una probabilidad mayor de
confrontar problemas para quedar emabarazadas. Las fumadoras llegan más
jóvenes a la menopausia que las no fumadoras y puede que tengan
síntomas molestos mientras pasen por esta etapa.
Además, fumar puede causar complicaciones durante el embarazo que
pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Las fumadoras tienen un
riesgo mayor de que la placenta (el órgano que protege y por el cual el
feto en crecimiento se alimenta) crezca muy cerca de la abertura del
útero. También tienen una probabilidad mayor de ruptura de membrana
prematura y placentas que se separan del útero muy prematuramente. Esto
puede traer como consecuencias hemorragia, parto prematuro y una
cesárea de emergencia. Las fumadoras también tienen más probabilidad de
aborto espontáneo y parto de feto muerto.
Fumar puede afectar la salud
de su bebé
Más del 10% de las mujeres fuman a lo largo de su embarazo, y algunos
estudios indican que este porcentaje es 16% o más. El fumar está
asociado con un riesgo mayor de parto prematuro y muerte infantil. La
investigación también sugiere que los infantes de madres que fuman
durante y después del embarazo tienen una probabilidad de dos a tres
veces mayor de morir del síndrome de muerte súbita (SIDS) en
comparación con bebés nacidos de madres que no fuman. De las mujeres
que logran dejar de fumar durante el embarazo, sólo una de cada tres
permanece sin fumar tras un año después del parto. El riesgo de SIDS es
algo menor para los bebés cuyas madres dejaron de fumar después del
parto. Los bebés de las madres que no fuman tienen el riesgo más bajo
de SIDS. Tanto como el 10% de todas las muertes de bebés podrían
evitarse si las mujeres embarazadas no fumaran.
El consumo de tabaco durante el embarazo es la causa del 20% o más de
los casos de bajo peso de los recién nacidos. El fumar durante el
embarazo disminuye el crecimiento del feto. Esto a menudo
causa
que los bebés tengan problemas de salud como consecuencia del bajo peso
al nacer. Usted puede reducir este riesgo si deja de fumar durante el
embarazo.
Muchas mujeres pueden dejar de fumar durante el principio del embarazo.
Sin embargo, a las mujeres que padecen de trastornos de estado de
ánimo, tal como depresión, a menudo se les hace más difícil dejar de
fumar. Las investigaciones han encontrado que entre un tercio y la
mitad de las mujeres que fuman durante el embarazo tienen un trastorno
del estado de ánimo. Puede ser difícil tratar con medicamentos a las
mujeres embarazadas que padecen de depresión, ansiedad o abstinencia de
nicotina debido a que preocupa los efectos dañinos que pueden causar
los medicamentos al feto. El asesoramiento y la terapia de salud mental
puede ser útil para algunas de estas mujeres. Si la mujer no puede
dejar de fumar con terapia, puede que quiera hablar con su médico sobre
medicinas que ella puede tomar durante el embarazo.
Algunos químicos perjudiciales que se encuentran en el tabaco también
se le pueden pasar al bebé a través de la leche materna.
Fumar puede afectar la salud de
sus hijos
Casi tres millones de niños en los Estados Unidos menores de seis años
respiran el humo de segunda mano en sus hogares al menos 4 días por
semana. Los estudios reportan que los niños mayores cuyos padres fuman
se enferman con mayor frecuencia. Sus pulmones se desarrollan menos que
los de los niños que no viven alrededor de fumadores. Contraen
bronquitis y neumonía con más frecuencia. Tosen más y tienen
respiración sibilante en mayor grado. Fumar también puede desencadenar
un episodio de asma en el niño. Más del 40% de los niños que acuden a
la sala de emergencias debido a su asma viven con fumadores. Un ataque
severo de asma puede atentar contra la vida.
Los niños que viven con padres fumadores también contraen más
infecciones de los oídos. Como consecuencia, tienen fluido en sus oídos
y puede que necesiten una cirugía para drenar sus conductos auditivos.
Muchas mujeres que dejan de fumar durante el embarazo vuelven a fumar
de nuevo después del nacimiento del bebé. Si se siente tentado de
comenzar a fumar nuevamente, obtenga ayuda inmediatamente (remítase a
la sección “Dejar el hábito de fumar”). Los padres que fuman
también tienen una mayor probabilidad de tener hijos que fuman.
Dejar el
hábito de fumar
Más de un 75% de las mujeres quiere dejar de fumar y casi la
mitad ha reportado haber intentado dejar de fumar en el último año. La
probabilidad para dejar de fumar y mantenerse sin fumar es casi igual
para los hombres que para las mujeres.
El dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de muchos de los
efectos de salud mencionados anteriormente. El riesgo de enfermedades
cardiacas se reduce grandemente a tan sólo uno o dos años después de
haber dejado de fumar, así como el riesgo de un derrame cerebral vuelve
a la normalidad después de 10 ó 15 años después de dejar el hábito.
Muchas mujeres tienen miedo de dejar de fumar por temor a aumentar de
peso. Algunas mujeres que dejan de fumar aumentan algunas libras,
principalmente en el primer año. Aunque las cifras varían, las mujeres
aumentan un promedio de aproximadamente cinco a 10 libras después de
dejar de fumar. Esta cantidad de peso ganado usualmente puede ser
controlada mediante dieta y ejercicio. Además, los beneficios para la
salud que se obtienen al dejar de fumar son considerablemente mayores
que cualquier problema que cause un pequeño aumento de peso.
Usted no tiene por qué dejar de fumar por sí sola. De hecho, los
recursos para abandonar el hábito como los programas vía telefónica,
grupos de apoyo, y medicamentos pueden duplicar sus probabilidades de
dejar de fumar y mantenerse sin fumar. Para más información, consulte
el documento “Pasos para dejar de fumar”, así como otras publicaciones
de la Sociedad Americana del Cáncer presentadas a continuación. Además,
nos puede llamar al 1-800-227-2345 para más información y apoyo.
Recursos
adicionales
Más información de su Sociedad Americana
del Cáncer
Los siguientes documentos pueden ser de utilidad para usted. Estos
materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita
1-800-227-2345.
El siguiente libro está disponible llamando a la Sociedad Americana del
Cáncer al 1-800-227-2345. Llame para información sobre el
costo y para ordenar el libro.
- Kicking
Butts -- Your
Step-by-Step Guide to Quitting Smoking
Organizaciones nacionales y sitios Web*
Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de
información y apoyo para los pacientes incluyen:
American Lung Association
1-800-LUNG-USA (1-800-586-4872)
www.lungusa.org
Centers for Disease Control and Prevention
Office on Smoking and Health
1-800-311-3435
www.cdc.gov/tobacco
National Cancer Institute
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237)
www.cancer.gov
U.S. Department of Health and
Human Services
Office on Women's Health
National Women's Health Information Center
1-800-994-9662
www.womenshealth.gov
Smokefree.gov
(Información
sobre programas estatales vía telefónica para dejar de fumar)
Teléfono:
1-800-784-8669
www.smokefree.gov
*
La inclusión en esta lista no implica endoso por parte de la Sociedad
Americana del Cáncer.
La Sociedad Americana del Cáncer se complace en proveer información
sobre casi cualquier tema relacionado con el cáncer. Si tiene cualquier
otra pregunta, por favor llámenos al 1-800-227-2345 en cualquier
momento durante las 24 horas del día.
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Última
revisión: 08-Nov.-2007
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